Los componentes o características básicas de todo entorno virtual de aprendizaje, que además deben estar fuertemente ligados e interconectados, de forma que se influyan mutuamente y se retroalimenten pueden sintetizarse en los siguientes:
· El docente
debe estar altamente capacitado para desempeñar las fases de análisis, diseño y
desarrollo de las actividades del curso, tratando de explotar la mayor cantidad
de herramientas para lograr un mejor aprendizaje y comunicación con la
oportunidad que brindan éstas plataformas.
·Centralización y automatización de la gestión del aprendizaje.
· Flexibilidad. La plataforma puede ser adaptada tanto a los planes de estudio de la
institución, como a los contenidos y estilo pedagógico de la organización.
También permite organizar cursos con gran facilidad y rapidez.
·Interactividad. La persona se convierte en el protagonista de su propio aprendizaje a
través del autoservicio y los servicios autoguiados.
·Estandarización. Esta característica permite utilizar cursos realizados por terceros,
personalizando el contenido y reutilizando el conocimiento.
·Escalabilidad. Estos recursos pueden funcionar con una cantidad variable de usuarios según
las necesidades de la organización.
· Funcionalidad. Prestaciones y características que hacen que cada plataforma sea
adecuada (funcional) según los requerimientos y necesidades de los usuarios.
·Usabilidad.
Facilidad con que las personas pueden utilizar la plataforma con el fin de
alcanzar un objetivo concreto.
·Ubicuidad.
Capacidad de una plataforma para generar tranquilidad al usuario y provocarle
la certeza de que todo lo que necesita lo va a encontrar en dicho entorno
virtual.
· Integración. Las plataformas LMS deben poder integrarse con otras aplicaciones
empresariales utilizadas por recursos humanos y contabilidad, lo que permite
medir el impacto, eficacia, y sobre todo, el coste de las actividades de
formación.
